El desarrollo es un proceso dinámico de interacción entre factores
genéticos y factores ambientales, que dan como resultado la maduración
orgánica y funcional del sistema nervioso, el desarrollo de funciones
psíquicas y la estructuración de la personalidad.
El trastorno del desarrollo ha de ser considerado como la desviación
significativa del “curso” del desarrollo, como consecuencia de
las circunstancias de salud o de relación que comprometan la evolución
biológica, psicológica y social.
La detección precoz de los trastornos del desarrollo infantil constituye
el paso imprescindible para el diagnóstico y la atención terapéutica.